lunes, 27 de julio de 2009

RUMBO A JUPITER

(c) Foto Wikipedia


Como era casi luna nueva el 25 de julio, desde Grajera Natural ya teníamos preparado un viaje a Júpiter. La cita fue en el parque de El Palomar de Grajera antes de la medianoche. Participaron en la misión ocho tripulantes marchadores y con ilusión. La noche era templada y oscura. Llevábamos en mochilas un gran trípode y un telescopio recto de 1.000 mm. Tomanos el cordel de ganados que se dirige a la Dehesilla, pasando junto a la Poza Chiquita. Caminábamos sin linternas para que la noche nos alumbrara con toda su grandeza. Los campos cosechados aparecían a los lados mientras se disipaba el último resplandor de Grajera.

(c) Ernesto Sánchez-Cabezudo


Llegamos al robledal, cuyos árboles aparecían como sombras delante nuestra. Hicimos una parada junto a la charca para percibir el silencio del bosque y amplificar todos nuestros sentidos. Era una sensación extraña que despertaba ciertos temores en los más pequeños. Sólo el canto de una rana y de algunos insectos nos hizo proseguir el itinerario fijado. Avanzamos hacia el norte, subiendo la ladera, hasta llegar a un alto despejado donde plantar el telescopio.

Ahora, alejados del pueblo, la cúpula celeste aparecía ante nuestros ojos con una inmensidad asombrosa. La cruzaba la Vía Láctea formada por millones de estrellas como un gran río de luz. Mientras montábamos el equipo íbamos descubriendo las principales constelaciones. Encima nuestra estaba Lyra, con su estrella más potente Vega. A su lado el Cisne, con Deneb marcando su cola y también Aquila con su estrella brillante Altair. Estas tres estrellas dibujan el triángulo del cielo de verano. Algunos recordaban las más fáciles: Osa Mayor, Osa Menor y Casiopea. También distinguimos a la Corona Borealis. Era una noche perfecta para aprender y disfrutar.


(c) Ernesto Sánchez-Cabezudo


Una vez instalado el telescopio, lo dirigimos a esa luz brillante que hacía poco tiempo había emergido por el horizonte sureste. Era Júpiter, lejano y grandioso a la vez. Era como mirar a nuestro hermano mayor de la familia solar. Con un poco de trabajo conseguimos enfocarlo y entonces todo su poderío quedó atrapado en nuestras retinas. Júpiter es un inmenso planeta gaseoso de hidrógeno y Helio y muchos astrónomos lo consideran como una estrella fallida. Sus días duran sólo 10 horas y es 318 veces más pesado que la Tierra. Presenta unas bandas que conseguimos ver aunque con dificultad. Su gran ojo rojo de anticiclón no llegamos a distinguirlo pero sí dos de sus brillantes satélites.


(c) Ernesto Sánchez-Cabezudo



Fue una noche intensa que enmarcamos en este Año Internacional de la Astronomía 2009. En todo el mundo se llevan a cabo actos para conmemorar los 400 años de las primeras observaciones con telescopio que realizaron Galileo y Harriot. Seguiremos mirando al cielo.

3 comentarios:

Jesús Dorda dijo...

Tu puesto a organizar excursiones no te conformas con ir al pueblo de al lado. ¡Nada menos que a Jupiter!
Me alegro mucho de esta renovada actividad en tu blog. ¡Da gusto leerte!

Fcº Javier Barbadillo Salgado dijo...

¡Menudas excursiones!

A este paso Grajera acabará llamándose Cabo Grajeral, por su emulación de las misiones salidas desde Cabo Cañaveral.

Lo cuentas tan bien que me he sentido un tripulante más.

¿Llegaréis a salir una noche de estas fuera del sistema solar?

Fernando Ávila dijo...

Hola amigos:

Me satisface contar con vuestro apoyo incondicional. Es una suerte poder teneros siempre cerca, aunque sea a través de Internet. Estoy con la ilusión de hacer muchas cosas y poder contarlas.
Para este fin de semana tenemos otro paseo lunar para ver las Perseidas o lluvia de estrellas en Grajera.

Abrazos estelares,

Fernando